

Viajes y eventos
Emérita Lvdica. Manual para okupar (con respeto) una ciudad con 2.000 años de historia.
Mérida ofrece cada año uno de los viajes en el tiempo más espectaculares y multitudinarios de toda Europa. Una recreación histórica de la vida en la antigua Roma rigurosa, colorista, integrada en los monumentos y en la que cualquier visitante puede participar.
Viví décadas en Mérida y ya hace tiempo que tuve que mudarme lejos. No me llevé ningún souvenir, pero sí que conservo una pieza en mi ropero que se vino conmigo y me pellizca cada vez que lo abro: mi traje de Senador Romano, ¡ese traje!. Es como una llamada de la identidad que me dice que Mérida es una cosa y Emérita Augusta otra bien distinta. Y es que lo que pasa en Mérida -o Emérita- al final de la primavera se sale de todos los moldes. Hablo del festival Emérita Lvdica
Esta ciudad se lo pone difícil al turista con problemas de agenda, porque duele elegir fecha para la visita entre el festival de Teatro Clásico, en julio y agosto, o esta maravilla de Emérita Lúdica, que suele aterrizar en algún momento entre finales de mayo y junio. Más que una fiesta es el momento en el que Emérita renace y decide que ya basta de ser un museo y que toca volver a ser una casa. Es una grieta en el tiempo por la que nos colamos para recuperar olores y colores que te dicen que esta ciudad que pisas es algo eterno y de lo que tú puedes formar parte.
La vida romana regresa a las calles de Avgvsta Emerita

Como cualquier otro universo, este también nació de un «Big Bang” y no ha parado de expandirse. El primer “Lvdica” fue un evento modesto parido por un grupito de puros entusiastas. Unos cuantos que sabían de sandalias, de cascos, escudos, esclavos, foros y termas y que, mirando a aquellas ruinas, entendieron que no habían aguantado en pie 2.000 años por casualidad, que estaban allí para usarse. Así que convencieron a unos y a otros para asaltarlas y revivirlas. Fue una especie de conquista pacífica: tu vecino emeritense de toda la vida reclamando su sitio en el mismo escenario que sus antepasados levantaron para que nunca dejasen de correr el aire y la vida.

Talleres y actividades para descubrir, aprender y divertirse (foto: J.A.Montes)
Así nació la recreación y… ahí llega la transformación: entre semana eres la que registra expedientes en una oficina, ayudas al veterinario o vendes pan, pero el viernes de Lúdica el cuerpo te pide otra cosa. Y ojo, que aquí el nivel está muy alto. El que se pone una tela de saco se divierte, claro, pero un esclavo de verdad buscará un taller que sepa lo que hace. Una túnica corta o Exomis, hecha con lino crudo en tono oscuro, el cinturón -cíngulum- y el collar metálico con la inscripción diciendo a quien pertenece y la recompensa ofrecida por devolverlo si se escapa. También un marsupium o bursa, que antaño era para guardar monedas para los encargos de los amos y hoy le sirve al “esclavo” para esconder las llaves y el móvil.
Así nació la recreación y… ahí llega la transformación: entre semana eres la que registra expedientes en una oficina, ayudas al veterinario o vendes pan, pero el viernes de Lúdica el cuerpo te pide otra cosa. Y ojo, que aquí el nivel está muy alto. El que se pone una tela de saco se divierte, claro, pero un esclavo de verdad buscará un taller que sepa lo que hace. Una túnica corta o Exomis, hecha con lino crudo en tono oscuro, el cinturón -cíngulum- y el collar metálico con la inscripción diciendo a quien pertenece y la recompensa ofrecida por devolverlo si se escapa. También un marsupium o bursa, que antaño era para guardar monedas para los encargos de los amos y hoy le sirve al “esclavo” para esconder las llaves y el móvil.
Implicarse tiene recompensa
Yo mismo, hace años, le hice caso a uno de esos pioneros y me encargué ese traje de Senador de los que no perdonan una puntada. Te aseguro que, cuando te ajustas la túnica, la espalda se te pone recta sola y miras al Teatro de tú a tú. Ya no eres el vecino del cuarto; eres parte de la historia. Esto NO son disfraces. Esto no es haloween ni carnaval. En Emérita Lúdica no buscamos escondernos detrás de una máscara, buscamos encontrarnos con lo que somos.
Esa autenticidad es honesta y es la razón por la que aquella bola de nieve pequeñita que echo a rodar en 2010 no ha parado de encandilarnos a todos hasta convertirse en un alud impresionante y hoy arrastra al disfrute a miles cada año, locales y visitantes.
…cuando te ajustas la túnica, la espalda se te pone recta sola y miras al Teatro de tú a tú. Ya no eres el vecino del cuarto; eres parte de la historia.
Una sorpresa en cada esquina
Si vienes de fuera prepárate para los contrastes que te van a volar la cabeza. Te vas a cruzar con un legionario con toda su ferralla, casco lanza y escudo pidiendo una caña en una terraza, y vas a querer la foto antes de que llegue el camarero. Y si te giras verás esclavos, mercaderes y plebeas y patricias por todas partes. Si te gustan los reels vistosos vas a tener uno en cada esquina. No hay decorados de cartón; es una anacronía tan real que tú y los tuyos vais a alucinar viendo una postal histórica en la que todo parece haber vuelto a la vida de repente.

La pasión y el rigor que los recreacionistas ponen en todas las actividades eleva el valor de la experiencia para el visitante
También te digo que, aunque Mérida es la que manda, en toda Extremadura nos hemos vuelto unos profesionales en esto de viajar en el tiempo. Ya sea pegando cañonazos en La batalla de la Albuera, reviviendo el Medievo en los castillos de Alburquerque y Cáceres, o paseando con los Duques en Zafra. El recreacionismo histórico ha pegado fuerte por aquí. Parece que le hemos cogido el gusto a darle la vuelta a los siglos igual que a un calcetín.
Así que ve sacando la túnica del altillo. Y si no la tienes, busca a alguien que sepa coserla de verdad porque no vas a conformarte mirando desde la barrera mientras la ciudad recupera su pulso de hace dos mil años. ¡Salve et bene tibi!
disfrutando de emérita lvdica
Si vas a cruzar la puerta del tiempo, mejor que lleves el mapa claro y las sandalias bien atadas. Aquí tienes los básicos para que tu experiencia sea de las que se quedan en la memoria (y en el carrete del móvil).
La guía completa: https://emerita-lvdica.es/ es el site oficial. Ahí lo tienes TODO. Las fechas, el programa detallado, plano de la ciudad con localización de las actividades y los monumentos y ayuda para que te hagas tu traje y disfrutes el triple integrándote en la recreaciones.
¿Túnica o vaqueros?: Si vas «de civil” no pasa nada, pero morirás de envidia cada vez que te cruces con una familia de romanos. Y si te lanzas, nada de disfraces de plastiquillo. Busca lino o algodón en tonos naturales (cremas, ocres, tierras). Hay patrones fáciles que puedes descargarte o busca un taller experto que te lo haga. El respeto al rigor es lo que te dará el mejor recuerdo y las vibes de «viaje en el tiempo«.
Los escenarios que no te puedes saltar: El Templo de Diana y el Foro son el corazón del bullicio. Oficios antiguos, mercado y, con suerte, alguna subasta de esclavos que te dejará con la boca abierta. Iluminados de noche, rodeado de gente vestida de época, es el clímax visual del festival. El Acueducto de los Milagros: Aquí montan el «Castra» (el campamento militar). Es el sitio ideal para ver cómo vivían, comían y entrenaban los legionarios. El rigor aquí es extremo y las explicaciones de los recreadores son magistrales.
El paladar romano (Garum y algo más). No te vayas sin probar el Mulsum (vino con miel y especias). Busca las tabernas que ofrecen menús inspirados en el recetario de Apicio. Las hay instaladas en los espacios del festival y muchos restaurantes y establecimientos adheridos que adaptan su oferta para estos días. Es la oportunidad de probar sabores que llevan dos milenios fuera de las cartas habituales.

El momento Instagram (Likes asegurados). Repasa el programa y reparte tu visita. La agenda está llena de actos vistosísimos por todos los rincones de la ciudad. Son espectaculares las actividades de los legionarios. Consigue entrada para las luchas de Gladiators en el Anfiteatro: El choque de los aceros con el eco de las piedras originales es el reel definitivo.
Un consejo de vecino. Mérida es tan cálida en lo humano como en lo climático. Infórmate del tiempo que tendrás, hidrátate como un senador y busca las sombras de los monumentos. Y sobre todo, no tengas miedo de preguntar a los recreadores; les encanta explicar cada detalle de su atuendo. No son figurantes, son apasionados.